Ciento quince.

   Ahora no nos vamos a rendir.
Vamos a hacer que esto dure para siempre gritando: ¡Aleluya!

Aferrémonos a la delgada paciencia
Porque no puedo forzarme a ver nuestro final.
Si el tiempo fuera como una paloma,
Podríamos verlo volar y solo estar ahí sentados, juntos, mirando hacia arriba.